Cuando un arándano peruano llega a un supermercado en Rotterdam o en Shanghái, su viaje físico empezó, casi siempre, en el Puerto del Callao. No es una metáfora: es la ruta que siguen más de un tercio de todas las agroexportaciones del país. Entender cómo opera ese puerto —y qué está cambiando en él— no es un tema de logística. Es un tema estratégico para cualquier empresa del agro que quiera crecer fuera del Perú.
Y si te interesa cómo el corredor sur del país está redefiniendo el mapa de salida, el Puerto San Juan de Marcona, el puerto del sur, es la otra pieza del tablero que vale revisar.
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Por qué el Callao concentra casi el 40% del agro exportado
El Callao no es el puerto más grande de América Latina, pero sí es el más eficiente para la cadena de frío de frutas y hortalizas peruanas. Entre enero y agosto de 2024, DP World Callao movilizó el 37,4% de todas las agroexportaciones del país. En números absolutos, eso equivale a US$ 3,666 millones solo en ese año.
¿Por qué tanta concentración? Porque el puerto tiene dos terminales especializados que operan de forma complementaria:
- DP World (Muelle Sur): maneja contenedores refrigerados. Por aquí salen los arándanos, las paltas Hass, las uvas de mesa y los mangos que requieren temperatura controlada durante todo el tránsito.
- APM Terminals (Muelle Norte): se especializa en carga general y granos. Es la puerta de salida para espárragos en conserva, quinua, y otros productos de menor exigencia de frío.
Los principales productos que mueven este volumen son:
- Arándanos frescos (principal producto de agroexportación del Perú)
- Uvas de mesa (pico entre octubre y enero)
- Paltas Hass (campaña concentrada entre marzo y agosto)
- Mangos y cítricos
- Espárragos frescos y en conserva
Esa especialización por terminal explica por qué las empresas del agro no pueden elegir puerto de forma aleatoria: la infraestructura de frío define las opciones, y el Callao sigue siendo la opción dominante para los productos de mayor valor unitario.
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Las inversiones que cambiarán la logística para tu empresa
El puerto que conociste hace cinco años ya no es el mismo. Y el de 2027 será diferente al de hoy.
En 2025, el Callao superó por primera vez el hito de 2 millones de TEUs movilizados en un solo año, con un 80% más de capacidad operativa respecto a años anteriores. El Muelle Bicentenario, la ampliación más significativa de la última década, apunta a procesar 2,7 millones de TEUs durante 2025.
Para 2026, el Ministerio de Transportes y Comunicaciones impulsa un paquete de inversiones de US$ 206 millones en obras portuarias en Callao. Las más relevantes para el agro:
- Ampliación de la zona de almacenamiento refrigerado
- Mejoras en los accesos viales externos al terminal
- El proyecto del antepuerto: la Base Naval del Callao cederá más de 20 hectáreas para habilitar un parque de camiones y descongestionar el ingreso a los terminales
Ese último punto no es menor. Hoy, el tiempo de espera para ingresar al puerto es uno de los principales cuellos de botella del sistema. Y ese tiempo tiene un precio.
El costo oculto que pocos exportadores calculan
La congestión vehicular en el Puerto del Callao genera un sobrecosto logístico estimado de US$ 500 por contenedor. No es un dato menor si exportas 200 o 300 contenedores por campaña.
Ese medio millar de dólares por caja no aparece en ninguna factura con ese nombre. Llega disfrazado de horas extra de chofer, penalidades por retraso en la nave, reprogramaciones de slot, o simplemente en el margen que se consume sin que nadie lo explique bien en el flujo de costos.
Las empresas que lo tienen calculado toman decisiones distintas: negocian con sus operadores logísticos con datos en la mano, planifican sus campañas con mayor anticipación, y evalúan con más criterio si el Callao es siempre la mejor salida o si rutas alternativas —como el Puerto San Juan de Marcona, el puerto del sur para empresas del corredor sur— pueden reducir ese costo estructural.
Cuando las inversiones del MTC entren en operación, parte de ese sobrecosto debería reducirse. Pero el exportador que espera pasivamente esa mejora lleva años de desventaja frente al que ya optimizó su operación hoy.
Qué significa todo esto para el branding de tu empresa agroexportadora
Aquí viene la pregunta que pocas empresas del agro se hacen: cuando tu contenedor de paltas llega a Ámsterdam o tu caja de arándanos entra a un retailer en Corea del Sur, ¿qué tan fuerte llega tu marca junto con ese producto?
El Callao puede mover tu carga con eficiencia creciente. Pero ningún terminal portuario mueve tu identidad de marca. Eso lo construyes antes, en el posicionamiento que desarrollas en tu mercado de origen y que proyectas hacia tus compradores internacionales.
Las empresas que han entendido esta distinción son las que no solo exportan volumen, sino que negocian con más poder, fidelizan distribuidores y sostienen precios cuando el mercado se pone difícil. El caso de cómo Danper construyó su identidad de marca es uno de los ejemplos más claros de cómo una agroexportadora peruana puede usar el branding como palanca de competitividad real, no como decoración.
La infraestructura portuaria es condición necesaria para exportar. La marca es lo que determina en qué condiciones exportas.
Si tu empresa ya está en ese punto —con volumen, con operación logística establecida, y con la sensación de que algo falta en cómo te perciben tus compradores internacionales— el siguiente artículo que vale leer es sobre branding estratégico para agroexportadores del sur del Perú. No como servicio, sino como marco para entender el problema que puede estar frenando tu siguiente etapa de crecimiento.




